lunes, 28 de mayo de 2012

Superficies

La experiencia de Historia privada de un etcétera me ha llevado a repensar el poema en la página y considerarlo como un elemento visual. La experimentación formal y sintáctica la empezó Apollinaire con sus caligramas e ideogramas en los que hay intervención de la tipografía, dibujos, el color, poemas vacíos, concretos, las letras aparecen deformadas, etc. Fue una respuesta a las vanguardias, al cubismo y al surrealismo de la época. Si bien fue una reacción, hoy me inspira en la búsqueda expresiva tan propia de la orfandad de cuando uno publica un libro. Sale de la imprenta y ya no es tuyo y caes, sin paracaídas, en el vacío profundo de la página, sosteniéndote, como puedes, de un signo de exclamación. ¿Y ahora qué? Me he preguntado varios meses ya cuando sé que se avecinan tantos y años con la misma pregunta. En pleno deslumbramiento, este libro Superficies de Octavio Armand me dicta algo así como: "piénsatelo todo, remuévelo todo, sin inventar la rueda trastócate, reacciona, es flexible él, resiste, el lenguaje". Y empiezo a entender las clases de plastilina.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Me alegra mucho que haya regresado! Ya extrañaba leerla, no desaparezca :(