lunes, 6 de junio de 2011

De los libros y mudanzas


Mudarse es una costumbre en mi vida. Soy nómada de raíces profundas pero flexibles. De este proceso, en que la piel se muda y se dan tantos tipos de desprendimientos y despedidas, lo más arduo es pararse frente a la biblioteca personal y señalar los elegidos. Algunos se vienen y otros se vienen. Esa ha sido la premisa esta vez. Seis años en este país, nadie se queda atrás, nada se queda atrás. La he formado, ajustado a mis obsesiones, gustos, antojos y a mi movilidad, porque en sueño es portátil. Pero guardar los libros y juntarlos en cajas como si fueran ataúdes de cartón piedra, preparándolos para un viaje en que lo único cierto es la austeridad... es complejo y exige carácter. Mudarse es forzarse a crear antologías y la exclusión le duele más a quién sostiene el índice.

Pienso, inevitablemente, en los momentos que cada uno de esos libros llegaron a mis manos. Me despido de la biblioteca que tanto quise: en este viaje la barca es lo que se queda. Bienaventurado todo lo demás porque de ellos es el tránsito.

Es un regreso, nostos, me repito a mí misma para reconfortarme sin mucho éxito. Releo un tomo que no abandona mi mesa de noche, perenne compañía, voz protagónica de mi altar secreto:
Disfruto de ellos como los avaros de los tesoros, sabiendo que podré disfrutarlos cuando me plazca; mi alma se serena y contenta con ese derecho de posesión. No viajo sin libros ni en la paz ni en la guerra. De todos modos, pasarán varios días y meses sin que los emplee: ‹‹Será ahora, digo, o mañana, o cuando me plazca››. El tiempo corre y se va, mientras tanto, sin herirme. Porque no puede decirse cuánto reposo y descanso con esta consideración, teniéndolos a mi lado para darme placer cuando desee, y reconociendo cuánto socorro traen a mi vida. Es la mejor provisión que he encontrado en este viaje humano (…)
 -Montaigne, “De los libros”.

6 comentarios:

Jonathan Reverón dijo...

Hermoso.

Asterión dijo...

...y todos los libros para sustituir aquel de la infancia que ya no leemos más.

Suerte en este nuevo tránsito.

Saludos

Anónimo dijo...

Mucha suerte en la selección y en el viaje.

La Costa Esmeralda dijo...

Difícil elegir qué libro dejar atrás pero bellos recuerdos siempre te llevas con ellos, no sólo lo que cuentan sino lo que te han hecho vivir. Suerte!

Gisela Caminos. dijo...

Qué triste! Qué triste despedirse de los libros! Son como viejos amigos, delatores de recuerdos y de historias...



Suerte en tu viaje!

Tarántula dijo...

a dónde van a parar...