sábado 29 de noviembre de 2008

Decorum

(Versión en prosa de un poema de Stephen Dunn.)

Ella escribió “ellos hacían el amor de pie contra la pared del gimnasio” y otra joven de la clase, lo suficientemente seria como para reír, dijo “no, eso es tirar. Ellos seguro estaban tirando”, con lo que muchos acordaron, satisfechos por ajustar el acto a su palabra. Pero una mujer más vieja, esposa, madre, famosa en la clase por confundir gracia con decoro, dijo que la palabra con “t” distraería al lector y haría el poema sensacionalista. “¿Por qué eso que estaban haciendo no podría llamarse simplemente hacer el amor?” Fue una queja inteligente y la clase procedió a debatir qué es tirar, qué es hacer el amor y la importancia del contexto, el tacto, el bon mot. Me incliné por quienes favorecieron tirar; eran más cómicos y parecían tener más experiencia con las variedades felices del tema. Sin embargo, un joven dijo, creyendo ahora que tenía permiso, “¿Cuál es la diferencia? Te los tiras y le dices que es hacer el amor; les dices lo que quieran oír”. La clase lo abucheó y otro hombre dijo “eres el tipo de persona que le da un mal sentido a tirar”. Así recordé cómo tirar se vuelve sucia mientras se mueve como un reptil por ciertas mentes, ciertas bocas. La muchacha menuda, de voz tenue y autora del poema, dijo que ella no tenía objeción con tirar, pero que estas personas estaban haciendo el amor, era su poema y ella misma contra la pared del gimnasio y que sintió amor y que al carajo con todos nosotros. Hubo silencio. La clase volteó hacia mí, su maestro, quien ellos esperaban les clarificaría, facilitaría el asunto. Les dije que no me gustaba la palabra tirar en un poema, pero que tirar tal vez era correcta en esa instancia, aunque estaba inseguro, no podía decidirme. Una lágrima se formó y corrió por la mejilla de la poeta. Dije que sólo estaba seguro de la palabra “gimnasio”, seguro de que era una mala escogencia que hacía el acto demasiado público, más vulgar de lo que ella deseaba. “¿Qué te parece “cabaña”?” Le dije.

4 comentarios :

  1. La Gata Insomne dijo...

    No conozco el origen, pero este ejercicio o deleite es una maravilla!!!
    es casi trgicómico pero encierra honduras considerables

    un beso

  2. Jairo Rojas dijo...

    Que buen texto: las distintas visiones salen a relucir acerca de un tema complejo y familiar, aunque, sospecho, que la autora del poema es la que decide en ese caso.

  3. Ophir Alviárez dijo...

    La "poeta" en mí dejaría hacer el amor, la mujer se quedaría con tirar...

    Interesantela propuesta y la diversidad.

    Un abrazote,

    Ophir

  4. Natasha Tiniacos dijo...

    Gata,

    Me imagino que algo así, igual de doloroso y atrevido, es un taller de escritura.

    Jairo,

    También supongo que la autora decide porque aún es un poema en edición. Eso sí, a lo que caiga en manos del lector... se abre a interpretaciones como la de

    Ophir,

    Menos mal que hay palabras para toda ocasión.

    Cheers to all.